Sentido de la medida
Un don que el alma anhela desde antiguo,
Luz que no apagan las sombras profundas,
Frenando el fuego de pasi;n loca.
No temas si el ser querido, a veces,
Habla sin cesar de sus sue;os secretos,
Aparte de urgent;simas labores,
No seas un mudo con aires de prisa.
Como el oleaje de ansiedad y pena,
Esos sentimientos, como aire y luz,
El hechizo de palabras dulces
Se siente al amanecer y bajo la lluvia.
Nuestra vida es un tango a dos,
Danza de armon;a y medida exacta,
Donde el coraz;n marca el comp;s,
Y la fe es la fuerza que todo crea.
Cuando aquel que m;s amas
Siente el peso del silencio amargo,
Busca en el alma heridas viejas
Para explicar la falta de cari;o.
No temas si el ser querido, a veces,
Habla sin cesar de sus sue;os secretos,
Aparte de urgent;simas labores,
No seas un mudo con aires de prisa.
El tiempo llena nuestro mundo de ecos —
Mira en la calma de la soledad.
Sin darte cuenta, llegar; a ti
La voz de un gomero de la Recoleta,
Testigo anciano de tantas historias de amor.
Nuestra vida es un tango a dos,
Danza de armon;a y medida exacta,
Donde el coraz;n marca el comp;s,
Y la fe es la fuerza que todo crea.
El rechazo es un mal cruel,
Soledad, sombra, silencio fr;o.
El hombre que vive de amor
Siempre espera un milagro nuevo,
Como espera el gomero el brote de una hoja nueva.
No temas si el ser querido, a veces,
Habla sin cesar de sus sue;os secretos,
Aparte de urgent;simas labores,
No seas un mudo con aires de prisa.
Sue;emos juntos: c;mo hallar
La medida justa entre “dame” y “perdona,”
Y aprendamos a tejer nuestras palabras —
Como un tango que alienta el coraz;n,
Como el susurro del gomero bajo la luna de Buenos Aires.
Nuestra vida es un tango a dos,
Danza de armon;a y medida exacta,
Donde el coraz;n marca el comp;s,
Y la fe es la fuerza que todo crea.
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