La Geometr a del Silencio
mientras el amor,como viruta fina,
se enrosca en el suelo,forma indescifrable
que sus labios no nombran.
Ella cose bordados en la tarde,
hilos de colores sobre lino pulido,
ignorando que cada puntada
es un mapa de su nombre no dicho.
Entre ellos, la mesa es un oc;ano
con tazas vac;as como islas frase.
El mira su reflejo en el caf; negro,
ve torpes barqueros,palabras hundidas.
Ella cuenta las grietas del yeso,
busca se;ales en el vuelo de las moscas,
mientras el,en el taller, pule un coraz;n
de roble que nunca colgar; de su puerta.
Atardecer. Ella apaga la l;mpara.
El guarda las herramientas.
La casa se llena de esa astronom;a:
constelaciones de lo no pronunciado.
Y el amor existe, como existe el polvo
que baja de luz los muebles viejos,
como perdura en el reloj el tictac
de un latido que ambos creen imaginario.
El, poeta del gesto incompleto.
Ella,lectora de un libro en blanco.
Los dos,jardineros de un mismo rosal
que florece de noche,invisible.
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