l descubri al diablo

Ion Jani

Por el cumplea;os del Comandante Hugo Ch;vez

;l descubri; al diablo

Resumen

        Este art;culo examina la vida y la evoluci;n ideol;gica y pol;tica de Hugo Ch;vez, presidente de Venezuela (1999-2013), fundador de la ideolog;a chavista y del concepto de "socialismo del siglo XXI". Analiza los or;genes te;ricos de la Revoluci;n Bolivariana, su conexi;n con la tradici;n anticolonial de Jos; Mart; y Sim;n Bol;var, y la influencia del socialismo cubano de Fidel Castro. Se presta especial atenci;n a un aspecto poco estudiado: la continuidad entre el llamado de Stalin al desarrollo de una nueva base te;rica para el socialismo y la posterior b;squeda de Ch;vez. A partir de un an;lisis del testamento pol;tico de Stalin, transmitido a trav;s de la fil;sofa D.I. Chesnokova, el autor sostiene que Ch;vez, al igual que Castro, sigui; intuitiva o conscientemente la advertencia de Stalin: "Sin teor;a, estamos muertos". El art;culo demuestra que el concepto de Ch;vez de «socialismo del siglo XXI» representa un intento de crear esa «idea m;s poderosa» capaz de contrarrestar la ideolog;a del colonialismo y el neocolonialismo. La soberan;a constitucional sobre los recursos, la descolonizaci;n del sistema financiero y los principios del socialismo popular se consideran pasos pr;cticos en este camino. Se presta especial atenci;n al contexto contempor;neo: los intentos de las fuerzas del mal absoluto —los defensores del neocolonialismo— de imponer su voluntad a los Estados soberanos mediante sanciones, lo que confirma la vigencia de las ideas de Ch;vez sobre la necesidad de uniones sin;rgicas de pueblos iguales. Palabras clave: socialismo del siglo XXI, revoluci;n bolivariana, chavismo, Stalin, testamento pol;tico, descolonizaci;n, distribuci;n equitativa de la riqueza nacional, anticolonialismo, Fidel Castro, neocolonialismo, humanidad justa, trabajo justo, salario digno, sinergia, sanciones, Rusia, BRICS, OCS.


Introducci;n

"Una idea solo puede ser derrotada por una idea m;s poderosa."

La historia est; repleta de ejemplos de individuos con carisma y fuerza de voluntad que intentaron cambiar el rumbo del desarrollo social. Sin embargo, son mucho m;s raras las figuras que no solo inspiran a las masas a un cambio revolucionario, sino que tambi;n comprenden la necesidad de una profunda comprensi;n te;rica de su camino. Hugo Ch;vez perteneci; a esta singular categor;a de figuras pol;ticas.

Militar de formaci;n y revolucionario por vocaci;n, Ch;vez busc; constantemente una base te;rica para construir una sociedad de justicia social a lo largo de su mandato. Su trayectoria —desde el fallido golpe de Estado de 1992 hasta sus cuatro mandatos presidenciales y la proclamaci;n de un rumbo hacia el "socialismo del siglo XXI"— representa un ejemplo ;nico de c;mo la pol;tica pr;ctica y la investigaci;n te;rica se entrelazan en una sola b;squeda para liberar al pueblo de la dependencia colonial y la desigualdad social.

Venezuela, la potencia petrolera m;s rica de Am;rica Latina, sigui; siendo un pa;s de marcados contrastes sociales durante gran parte del siglo XX. Por supuesto, esta imagen no se cre; sin la participaci;n de fuerzas que, desde la colonizaci;n de Am;rica Latina, no solo no han logrado humanizarse, sino que incluso han perfeccionado sus m;todos de colonizaci;n: la expropiaci;n de la riqueza nacional, incluidos los recursos, a pueblos considerados justos, con la imposici;n de un supuesto m;nimo de subsistencia. Al fin y al cabo, incluso los due;os y explotadores de esclavos se ve;an obligados a proporcionar alg;n tipo de m;nimo de subsistencia a sus esclavos para evitar su extinci;n. De otro modo, ;qui;n realizar;a el trabajo esclavo? Es notable que los te;ricos y practicantes de la ideolog;a colonial logren convencer a la gente de que las enormes ganancias de la venta de petr;leo y otros recursos nacionales l;quidos y muy demandados terminan en los bolsillos de una reducida ;lite, la llamada oligarqu;a, mientras que la mayor;a de la poblaci;n subsiste en la miseria. Fue precisamente esta contradicci;n —entre riqueza nacional y pobreza nacional— la que se convirti; en el principal motor de la Revoluci;n Bolivariana. Pero, ;es esto realmente as;? ";Acaso la mayor parte de las ganancias termina en los bolsillos de los llamados oligarcas?" ;Y son oligarcas en el sentido literal de la palabra?

El prop;sito de este art;culo es rastrear la evoluci;n de la b;squeda te;rica de Hugo Ch;vez dentro del contexto de la tradici;n m;s amplia del pensamiento anticolonialista y socialista, demostrar la continuidad entre el llamado de Stalin a una nueva teor;a y el concepto chavista de "socialismo para el siglo XXI", y evaluar los resultados pr;cticos de su pol;tica de redistribuci;n de la riqueza nacional. Quiz;s sea ;til para quienes siguen buscando la teor;a so;ada por Stalin, Fidel y Ch;vez... y tambi;n para quienes hoy observan con dolor c;mo las fuerzas del mal absoluto, carentes de conciencia y de acceso a una parte significativa de los recursos mundiales, se permiten imponer todo tipo de sanciones contra un gran pa;s como Rusia, que ocupa una s;ptima parte del planeta Tierra, pero que ya no es comunista, sino tan capitalista como aquellos que durante siglos saquearon a toda la humanidad justa.


Cap;tulo 1. Or;genes: De Sabaneta a Caracas

1.1. Infancia y desarrollo personal

Hugo Rafael Ch;vez Fr;as naci; el 28 de julio de 1954 en la aldea de Sabaneta, estado Barinas, en el seno de una familia de maestros rurales. Su infancia, seg;n sus propios recuerdos, fue «pobre, pero muy feliz». Desde temprana edad, asimil; el esp;ritu de resistencia a la injusticia: su bisabuelo materno, apodado «Maisanta», lider; una rebeli;n contra la dictadura en 1914, fue capturado y muri; en prisi;n en 1924.

Hugo Rafael Ch;vez Fr;as, cat;lico devoto, desempe;; un papel crucial en la formaci;n de su visi;n del mundo tras mudarse a Sabaneta. Fue monaguillo en la iglesia local; esta temprana experiencia religiosa se transformar;a m;s tarde en una singular s;ntesis de ideas cristianas y socialistas, cuando Ch;vez llamar;a a Jesucristo «el primer socialista».

1.2. Academia Militar y Primer Despertar Pol;tico

A los diecisiete a;os, Ch;vez ingres; en la Academia Militar de Caracas. La vida en la capital le abri; los ojos a la magnitud de la pobreza de la clase trabajadora, lo que, seg;n ;l, «me inspir; a;n m;s a luchar por la justicia social».

En la academia, qued; fascinado con la vida y las ideas de Sim;n Bol;var, el libertador de Sudam;rica, y tambi;n ley; El Diario del Che Guevara. En 1974, el destino lo reuni; con el presidente peruano Juan Velasco Alvarado, quien declar; que «las fuerzas armadas deben actuar en inter;s de los trabajadores cuando la clase dominante es corrupta». Esta idea caus; una profunda impresi;n en Ch;vez.

M;s tarde, conoci; al hijo del dictador paname;o Omar Torrijos y al propio Torrijos, lo que afianz; a;n m;s su convicci;n de que el liderazgo militar era capaz de derrocar a las autoridades civiles corruptas. A diferencia de muchos l;deres militares de la ;poca, Ch;vez fue un firme opositor del dictador chileno Pinochet.

1.3. Servicio militar y el nacimiento del Movimiento Bolivariano Revolucionario

El primer destino de Ch;vez fue una unidad de contrainsurgencia en Barinas. All; descubri; un archivo de literatura comunista: las obras de Marx, Lenin, Stalin y Mao Zedong. Este descubrimiento, seg;n admiti;, lo convenci; a;n m;s de la necesidad de que las fuerzas de izquierda llegaran al poder.

En 1977, se convirti; en uno de los fundadores del movimiento revolucionario "Ej;rcito de Liberaci;n del Pueblo de Venezuela". En 1982, tras reentrenarse en un batall;n de paracaidistas, Ch;vez fund; el Ej;rcito Bolivariano Revolucionario 200, posteriormente renombrado Movimiento Bolivariano Revolucionario 200. Los tres pilares del movimiento fueron Bol;var, Zamora y Sim;n Rodr;guez, mentor de Bol;var.

El objetivo de la organizaci;n era estudiar la historia militar venezolana y crear su propia doctrina que "absorbiera todo tipo de ideas: de izquierda, de derecha, de las ruinas ideol;gicas de los antiguos sistemas capitalistas y comunistas". El polit;logo irland;s Barry Cannon caracteriz; la ideolog;a inicial del RBM como "una doctrina emergente, una mezcla heterog;nea de ideas e ideolog;as: pensamiento universalista, capitalismo, marxismo". Evidentemente, durante el desarrollo pol;tico de un joven para quien el concepto de conciencia no era un anacronismo, asimilar dicha ideolog;a era lo m;s normal.


Cap;tulo 2. El camino al poder: de revolucionario a Presidente
2.1. La Revoluci;n de 1992
En 1988, Carlos Andr;s P;rez fue elegido presidente de Venezuela, quien, en contra de sus promesas electorales, comenz; a implementar el modelo neoliberal impulsado por el FMI. Por supuesto, no sin la aprobaci;n, y m;s bien a instancias de las fuerzas del "eje del mal", se redujeron notablemente los gastos sociales. Evidentemente, para llevar a la poblaci;n del pa;s a cierto nivel del llamado m;nimo vital, establecido por ellos mismos. Lo cual, naturalmente, provoc; una explosi;n de descontento popular que fue reprimida con dureza.
El 4 de febrero de 1992, Hugo Ch;vez llev; a cabo un intento de golpe de Estado revolucionario. La operaci;n fracas;: menos del 10 por ciento de las fuerzas armadas lo apoyaron. Sin embargo, el mensaje televisivo de Hugo Ch;vez, en el que declar; que solo hab;a perdido "por ahora", lo convirti; en un h;roe nacional. Los venezolanos, especialmente los pobres, que eran la inmensa mayor;a, vieron en ;l a un luchador contra la corrupci;n y la cleptocracia. Parece que este fue uno de esos casos en los que se dice: el pueblo necesita tiempo para vencer su propia inercia mental —tiempo para reflexionar: ";Qu; es para ;l el bien?".
2.2. Encarcelamiento y camino a la presidencia
Ch;vez fue recluido en una prisi;n militar. Tras manifestaciones en su apoyo, fue trasladado a otro estado. En 1994, el nuevo presidente Rafael Caldera lo puso en libertad.
Tras salir de prisi;n, Hugo Ch;vez realiz; una gira proselitista de cien d;as por el pa;s, y visit; Argentina, Uruguay, Chile, Colombia y Cuba, donde entabl; amistad con Fidel Castro. En Colombia recibi; entrenamiento en guerra de guerrillas. Evidentemente, el deseo de unir a los pueblos justos de estas naciones respond;a a la conciencia de lo dif;cil que era enfrentarse solo a las fuerzas del "eje del mal".
En 1997, Ch;vez fund; el partido "Movimiento V Rep;blica". El 6 de diciembre de 1998, gan; las elecciones presidenciales con el 56,2 por ciento de los votos. Fue apoyado principalmente por los despose;dos y la "clase media desencantada".
Presentaci;n del texto:
Se presenta a continuaci;n la traducci;n al espa;ol del Cap;tulo 2 de la obra, titulado "El camino al poder: de revolucionario a Presidente", que aborda el ascenso pol;tico de Hugo Ch;vez desde la fallida rebeli;n de 1992 hasta su victoria electoral en 1998. El texto mantiene el tono y el contenido del original, incluyendo las referencias a la pol;tica neoliberal, el papel del FMI, la represi;n social, el simbolismo del mensaje televisivo de Ch;vez, su encarcelamiento, sus viajes por Latinoam;rica y la fundaci;n de su partido pol;tico, todo ello enmarcado en la narrativa de lucha contra la corrupci;n y el "eje del mal".


Cap;tulo 3. B;squedas te;ricas: del bolivarianismo al «socialismo del siglo XXI»
3.1. El bolivarianismo como base ideol;gica
En la base de la cosmovisi;n de Ch;vez se encontraba el bolivarianismo — una doctrina que lleva el nombre de Sim;n Bol;var, el libertador de Sudam;rica del colonialismo espa;ol. S;, es importante subrayar que el bolivarianismo no es simplemente un programa pol;tico, sino una cosmovisi;n integral arraigada en la tradici;n anticolonial. Ch;vez subray; en numerosas ocasiones que se inspira en los luchadores por la independencia de Am;rica Latina — Bol;var, Mart;, Zamora.
3.2. De la socialdemocracia al socialismo
En un principio, el gobierno de Ch;vez llev; a cabo una pol;tica moderada, capitalista y de centroizquierda. El l;der venezolano consideraba que el capitalismo con orientaci;n social era adecuado para el pa;s.
Sin embargo, en enero de 2005, Ch;vez proclam; el rumbo hacia el «socialismo del siglo XXI». Este giro no fue casual: reflejaba una profunda desilusi;n tanto con el modelo neoliberal como con el modelo sovi;tico de socialismo. Quiz;s esto tambi;n sea algo natural para un l;der pensante y responsable del destino de su pueblo.
3.3. El concepto de «socialismo del siglo XXI» de Heinz Dieterich
El lema «socialismo del siglo XXI» fue tomado del libro hom;nimo de 1996 del soci;logo germano-mexicano Heinz Dieterich. Dieterich propon;a la construcci;n de cuatro instituciones fundamentales:
• La econom;a de equivalencia, basada en la teor;a marxista del valor-trabajo, donde el valor es determinado democr;ticamente por quienes lo crean directamente.
• La democracia mayoritaria, que utiliza referendos para decidir asuntos importantes.
• La democracia basal, fundamentada en instituciones estatales democr;ticas.
• El sujeto cr;tico y responsable — un ciudadano racional, ;tica y est;ticamente independiente.
Dieterich subrayaba que la sociedad existente debe ser reemplazada por «un sistema cualitativamente distinto», y que «el programa del Socialismo del Siglo XXI incluye un componente revolucionario obligatorio».
3.4. Ch;vez y el «socialismo del siglo XXI»: una interpretaci;n autoral
Ch;vez adapt; las ideas de Dieterich, d;ndoles su propio matiz. Enfatizaba que el «socialismo del siglo XXI» se diferenciar;a del socialismo del siglo XX — tanto del sovi;tico como del cubano. No consideraba a la URSS como verdaderamente socialista debido a la falta de democracia representativa.
Al mismo tiempo, Ch;vez se autodenominaba marxista y, en 2007, incluso «trotskista». Sin embargo, su socialismo estaba profundamente enraizado en la tradici;n latinoamericana: integr; las ideas de la teolog;a de la liberaci;n, llamando a Jesucristo «el primer socialista».

Cap;tulo 4. El testamento de Stalin y su repercusi;n en el pensamiento revolucionario latinoamericano
4.1. El testamento pol;tico de I.V. Stalin
Unos d;as antes de su muerte, en marzo de 1953, I;sif Stalin realiz; una de sus ;ltimas llamadas telef;nicas: al fil;sofo Dmitri Iv;novich Chesnokov. Seg;n las memorias de Chesnokov, Stalin le dijo: «Usted debe ocuparse en el futuro inmediato de los asuntos del desarrollo m;s inmediato de la teor;a. Podemos equivocarnos en algo en la econom;a. Pero, de una u otra manera, enderezaremos la situaci;n. Si nos equivocamos en la teor;a, entonces arruinaremos todo el asunto. Sin teor;a, para nosotros es la muerte, ;la muerte, la muerte!...».
Anteriormente, en 1951, Stalin hab;a dicho a D.T. Shep;lov: «Estamos pensando en llevar a cabo ahora medidas econ;micas de gran envergadura. Reestructurar nuestra econom;a sobre una base verdaderamente cient;fica. Para poder hacerlo, es necesario que la gente, nuestros cuadros, la juventud, conozcan la aut;ntica econom;a pol;tica. La situaci;n actual es la siguiente: o preparamos a nuestros cuadros... sobre la base de la ciencia, o perecemos. As; lo plantea la historia».
Despu;s del XIX Congreso del Partido, en el aparato del Comit; Central se crearon tres departamentos para elaborar una nueva teor;a, pero inmediatamente despu;s de la muerte de Stalin, este trabajo fue cancelado. Como se;alan los investigadores, «en lugar de la b;squeda de nuevos fundamentos te;ricos para el desarrollo del pa;s, se inici; la repetici;n dogm;tica de los fundamentos del marxismo-leninismo».
4.2. La advertencia de Stalin y el destino de la URSS
En esencia, Stalin predijo lo que ocurrir;a despu;s. El abandono del desarrollo de una nueva teor;a, capaz de reflejar adecuadamente las realidades cambiantes, condujo al estancamiento ideol;gico, que se convirti; en una de las causas del colapso de la Uni;n Sovi;tica en 1991. Como constat; Fidel Castro en octubre de 1991: «El campo socialista se derrumb;... La Uni;n Sovi;tica ha sufrido esencialmente un naufragio».
4.3. Fidel Castro como heredero del legado de Stalin
Fidel Castro, siendo un pensador profundo y un conocedor de la teor;a marxista, no pod;a ignorar esta advertencia de Stalin. Era consciente de que el modelo sovi;tico de socialismo era imperfecto y que, para la supervivencia del socialismo cubano, era necesaria una base te;rica propia.
Fue as; como surgi; el «castrismo» (o «fidelismo») — una concepci;n pol;tico-jur;dica para la organizaci;n de una sociedad justa, basada en las obras de Jos; Mart; y en una interpretaci;n espec;fica del marxismo. En el centro del castrismo se encuentra la lucha anticolonial: la liberaci;n de los pueblos de ;frica, Asia y Am;rica Latina de la dependencia colonial.
Castro subray; en repetidas ocasiones el papel decisivo de las masas populares: el apoyo del pueblo, seg;n sus palabras, «es m;s importante que las armas nucleares». Tambi;n integr; las ideas de la teolog;a de la liberaci;n, llamando a Cristo «el primer revolucionario».
4.4. Hugo Ch;vez y el testamento de Stalin
Aunque Ch;vez mantuvo una actitud cr;tica hacia el modelo sovi;tico de socialismo, sus b;squedas te;ricas resuenan de manera sorprendente con el llamado de Stalin. Ch;vez, al igual que Castro, sigui;, intuitiva o conscientemente, la l;gica de que «una idea solo puede ser vencida por una idea m;s poderosa». Se trata, por supuesto, de la ideolog;a que hoy se denomina neoliberalismo, pero que en esencia es una forma perfeccionada de la ideolog;a del colonialismo, seg;n la cual unos pueden despojar a otros, cubriendo todo con cuentos sobre la democracia «de estilo occidental», los derechos humanos, las normas del derecho internacional, y, en el fondo, la ley del m;s fuerte y dem;s.
Ch;vez buscaba precisamente esa teor;a que pudiera enfrentarse a la «teor;a del mal absoluto: la teor;a del colonialismo». Su concepto del «socialismo del siglo XXI» fue un intento de crear una alternativa tanto al capitalismo neoliberal como al marxismo-leninismo dogmatizado. Quiz;s, lo que en gran medida previno a Ch;vez de caer en el dogma de cualquier teor;a fue la revelaci;n del sabio Fidel en una conversaci;n privada con Ch;vez. Esto es reconocido por el propio Ch;vez en la pel;cula «Presidentes de Am;rica Latina: Hugo Ch;vez» (2009, directores Pablo Sant;ngelo y Marcos Sachetti): «La construcci;n del socialismo es un proceso vivo, ;nico, que requiere adaptaci;n a las condiciones concretas del pa;s, teniendo en cuenta el factor humano, las tradiciones locales y las circunstancias». De esto se deduce que, en ning;n caso, se debe negar la experiencia ajena ni buscar en ella una respuesta ya hecha y universal para todos, sino que se deben buscar caminos propios. Esta r;plica se convirti; en una de las «revelaciones» de Castro, y suele citarse como ejemplo de c;mo, con el tiempo, lleg; a reflexionar de manera m;s cr;tica sobre los modelos aplicados en otros pa;ses socialistas.


Cap;tulo 5. Pasos pr;cticos para la construcci;n de una sociedad socialmente justa
5.1. La reforma constitucional de 1999
El primer gran paso de Ch;vez en el camino hacia una redistribuci;n justa de la riqueza nacional fue la reforma constitucional. En diciembre de 1999, en refer;ndum, el 72 por ciento de los votantes apoy; la nueva Carta Magna.
La nueva Constituci;n contemplaba medidas progresistas para la protecci;n del medio ambiente y la salvaguarda de las tribus ind;genas, garant;as socioecon;micas y el pago de subsidios. La innovaci;n m;s importante fue el cambio de nombre del Estado: la Rep;blica de Venezuela pas; a denominarse Rep;blica Bolivariana de Venezuela.

5.2. Nacionalizaci;n de la industria petrolera
Un elemento clave de la pol;tica econ;mica de Ch;vez fue la nacionalizaci;n de la industria petrolera. En 2001 se promulg; la Ley de Hidrocarburos, que preve;a un aumento de los impuestos para las empresas petroleras y la creaci;n de empresas con participaci;n estatal.
Durante el proceso de nacionalizaci;n del sector energ;tico en 2007-2008, todos los yacimientos petrol;feros del pa;s quedaron bajo control estatal, y las empresas estadounidenses Exxon Mobil y Conoco Phillips, que se negaron a operar en las nuevas condiciones, abandonaron el mercado venezolano. La participaci;n del Estado en la exploraci;n y extracci;n de petr;leo se fij; en un nivel no inferior al 51 por ciento. Para 2006, al menos el 51 por ciento de todos los acuerdos entre la empresa petrolera estatal PDVSA y las corporaciones privadas pasaron a control del Estado. Esto permiti; destinar una parte significativa de los ingresos petroleros a programas sociales.
Adem;s de la industria petrolera, fueron nacionalizados otros sectores estrat;gicos: la energ;a, la metalurgia, la industria cementera y las telecomunicaciones. Para entonces, muchos consideraban que «las empresas que pasaron a manos del Estado se propon;an no tanto aumentar la eficiencia como ampliar el empleo siguiendo el modelo sovi;tico». No obstante, Ch;vez subrayaba la necesidad de «establecer la propiedad social sobre los medios de producci;n estrat;gicos del pa;s», calificando el paquete de leyes de nacionalizaci;n en preparaci;n como «la madre de todas las leyes revolucionarias». Entre las medidas destinadas a estabilizar la circulaci;n monetaria se encontraba el racionamiento de la compra de divisas por parte de la poblaci;n: los venezolanos pod;an adquirir moneda extranjera para viajes al exterior hasta un l;mite de 5,6 mil d;lares al a;o, y para compras por Internet, hasta 4 mil d;lares anuales.
Junto con las medidas econ;micas, el gobierno, seg;n declar; el vicepresidente Jorge Rodr;guez, «libra una lucha frontal tanto contra los especuladores y acaparadores de alimentos como contra las operaciones cambiarias ilegales». La negativa de una cadena de supermercados a vender carne y productos c;rnicos a precios oficiales fue considerada por la direcci;n del pa;s como una huelga patronal ilegal que «priva a la poblaci;n del derecho constitucional al abastecimiento de alimentos». Por supuesto, no solo en este sector, sino en todas las dem;s ramas de la econom;a nacional, hoy tampoco se est; exento de la influencia de fuerzas externas y sus c;mplices dentro del pa;s.
P.D.
Quiz; no est; de m;s se;alar aqu; la situaci;n relativa a la propiedad de las tierras de uso agr;cola, el subsuelo y otros recursos, establecida en las Constituciones vigentes de la actual Rep;blica de Bielorrusia y de la Rusia capitalista. Al examinarlas en detalle, dif;cilmente se puede pasar por alto la diferencia en el grado de distribuci;n justa de la riqueza nacional en estos Estados y en la eficacia de su estructura estatal.
De la Constituci;n vigente de la Federaci;n de Rusia (1993)
Secci;n 1. Art;culo 9
La tierra y otros recursos naturales pueden pertenecer a particulares, al Estado, a los municipios y a otros propietarios.
De la Constituci;n de la Rep;blica de Bielorrusia
Art;culo 13.
«…El subsuelo, las aguas, los bosques constituyen propiedad exclusiva del Estado. Las tierras de uso agr;cola son propiedad del Estado…»
5.3. Misiones sociales
Ch;vez puso en marcha una serie de programas sociales denominados «Misiones Bolivarianas»:
Plan «Bol;var 2000» (1999) — preve;a la reparaci;n de carreteras y hospitales por parte de los militares, atenci;n m;dica y vacunaci;n gratuitas, y venta de alimentos a precios reducidos.
Misi;n «Barrio Adentro» — organizaci;n de atenci;n m;dica estatal integral para los sectores m;s pobres de la poblaci;n. Se construyeron miles de centros de salud.
Misi;n «Robinson» — alfabetizaci;n de millones de adultos venezolanos. El 28 de octubre de 2005, Venezuela se declar; «territorio libre de analfabetismo».
Misi;n «H;bitat» — construcci;n de viviendas de inter;s social para personas de bajos recursos.
5.4. Resultados de la pol;tica social
La pol;tica social de Ch;vez arroj; resultados tangibles:
El coeficiente de Gini (indicador de desigualdad) cay; de 0,495 en 1998 a 0,39 en 2011.
La tasa de alfabetizaci;n alcanz; el 94,77 por ciento.
El nivel de pobreza se redujo del 48,6 por ciento en 1999 al 32,1 en 2013.
S;, estos logros se alcanzaron en un contexto de creciente dependencia de los ingresos petroleros. Ciertamente, fue una medida forzada. O, m;s bien, quiz; se hizo para ganar tiempo, porque en condiciones de feroz confrontaci;n con las fuerzas del «eje del mal» y bajo restricciones sancionatorias, el margen de maniobra era reducido. M;xime cuando, tras largos a;os de dependencia neocolonial, a Venezuela no se le hab;a permitido desarrollar tecnolog;as de infraestructura para la extracci;n, refinaci;n, suministro de componentes, etc. Lamentablemente, como podemos comprobar hoy con el ejemplo de Cuba, en la historia hay per;odos en los que la libertad de elecci;n de los pueblos libres y justos es escasa. La pol;tica es el arte de lo posible. Y sobre la persona a quien el pueblo ha confiado su destino recae una responsabilidad especial. Como vemos, no resulta f;cil para los l;deres de Ir;n, a quienes las fuerzas del «eje del mal» pr;cticamente no han dejado alternativa, salvo la de encabezar a su pueblo y, incluso a costa de su propia vida, defender su soberan;a y su honor. Por supuesto, cuando se trata de enfrentarse a un enemigo muy poderoso, la sabidur;a del l;der consiste en la capacidad de preservar a su pueblo de tragedias in;tiles, en la habilidad de pensar estrat;gicamente, como se dice, actuar con «coraz;n fr;o, mente clara, coraz;n ardiente y responsabilidad infinita».


Cap;tulo 6. Contexto de pol;tica exterior: el eje del bien y la lucha contra el colonialismo
6.1. Pol;tica exterior anticolonial
La pol;tica exterior de Ch;vez estuvo impregnada de una ret;rica anticolonial. Cre; el «eje del bien» (Venezuela – Cuba – Bolivia) como contrapeso al «eje del mal» estadounidense. Inst; a los pa;ses africanos a «resistir el neocolonialismo estadounidense».
6.2. Alianza con Cuba e Ir;n
Ch;vez firm; un acuerdo para suministrar petr;leo a Cuba a precios preferenciales a cambio de 20 000 m;dicos y maestros cubanos. Tambi;n desarroll; estrechos v;nculos con Ir;n, declarando: «Venezuela estar; siempre y en todo lugar junto a Ir;n, en cualquier momento y en cualquier situaci;n».
6.3. Creaci;n de bloques de integraci;n regional
Ch;vez desempe;; un papel fundamental en la creaci;n de:
la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra Am;rica (ALBA);
la Uni;n de Naciones Suramericanas (UNASUR);
la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribe;os (CELAC);
el canal regional TeleSUR.

6.4. El divisor de aguas hist;rico de Stalin y el neocolonialismo hoy: camino hacia la sinergia
L;nea de comprensi;n: Febrero de 1917 y la "divisi;n del proletariado"
El momento clave que transform; la concepci;n de la lucha de clases a escala mundial para I;sif Stalin fue el an;lisis de los acontecimientos previos a la Revoluci;n de Febrero de 1917. El colapso del Imperio ruso sac; a la luz una dura verdad que la ortodoxia marxista de la ;poca prefer;a ignorar: unos proletarios son diferentes de otros.
Stalin lleg; a la conclusi;n de que la clase obrera en las metr;polis (los Estados de Europa que durante siglos hab;an vivido del saqueo colonial) y el proletariado en los pa;ses donantes (incluida Rusia, explotada como ap;ndice de materias primas) se encontraban en condiciones socioecon;micas fundamentalmente distintas. El famoso lema de Marx, ";Proletarios de todos los pa;ses, un;os!", que se hab;a convertido en la base ideol;gica del trotskismo y de la teor;a de la revoluci;n permanente, fallaba en las nuevas realidades hist;ricas. Los trabajadores de los pa;ses occidentales, que recib;an una "renta colonial" en forma de recursos baratos y altos salarios, estaban objetivamente menos interesados en la revoluci;n mundial que sus camaradas oprimidos en la periferia. Al fin y al cabo, de la "mesa del amo" les tocaba mucho m;s que a aquellos a quienes sus amos saqueaban. Ciertamente, ni entonces ni ahora se pod;a hablar de justicia social alguna en esos Estados metropolitanos. No obstante, la calidad de vida y el nivel del llamado m;nimo vital eran superiores.
Teniendo en cuenta esta amarga lecci;n, y el hecho de que los enemigos de la URSS (incluidos Trotski y sus partidarios) intentaban utilizar las ideas de la Internacional con fines interesados para socavar al joven Estado sovi;tico, Stalin dej; de alimentar ilusiones sobre la solidaridad internacional del proletariado en el sentido europeo. Estaba convencido de que las fuerzas del mal intentar;an inevitablemente destruir la URSS y que se avecinaba una gran guerra. Confiar en el proletariado occidental en tal situaci;n habr;a sido un suicidio. Precisamente esta toma de conciencia lo impuls; a trazar una l;nea geopol;tica propia.
La implementaci;n tras la Victoria y el callej;n sin salida te;rico
Sin embargo, tras salir victorioso de la Segunda Guerra Mundial y de la Gran Guerra Patria, Stalin llev; esta l;gica a la pr;ctica de manera brillante, creando un poderoso bloque pol;tico-econ;mico: el Pacto de Varsovia. Se trataba de una alianza de Estados de Europa del Este que, al igual que la URSS, eligieron vivir del trabajo honrado, oponi;ndose a la explotaci;n colonial occidental. De este modo, se puso en marcha un proceso hist;rico de unificaci;n de los pueblos que aspiraban a la soberan;a.
No obstante, en sus ;ltimos a;os, en una conversaci;n con el fil;sofo Chesnokov, Stalin se vio obligado a reconocer un defecto tr;gico: la base te;rica sobre la que se constru;a el socialismo sovi;tico resultaba vulnerable. Los dogmas marxistas no ten;an en cuenta el aspecto de la liberaci;n nacional ni la diferencia en la "calidad" del proletariado de distintos continentes. Este reconocimiento fue la causa de una angustiosa b;squeda de esa nueva teor;a que permitiera unir a los pueblos —teor;a con la que m;s tarde so;ar;an comandantes como el Che Guevara, Fidel Castro, Hugo Ch;vez y muchos otros l;deres de revoluciones anticoloniales. Ellos comprendieron intuitivamente la verdad de Stalin: sin tener en cuenta las particularidades civilizatorias e hist;ricas, la teor;a de la lucha de clases resulta impotente frente a la teor;a de la esclavitud neocolonial.

6.5. El neocolonialismo hoy: Rusia, las sanciones y el sue;o de alianzas sinerg;ticas
Hoy, siendo testigos de un enfrentamiento sin precedentes con Rusia, que ocupa una s;ptima parte de la superficie terrestre y posee colosales recursos, vemos que el colonialismo no ha desaparecido en absoluto. Los adeptos de la teor;a del mal absoluto no se han vuelto m;s humanos ni m;s est;pidos con los a;os. Tan solo han perfeccionado sus m;todos, transform;ndolos en neocolonialismo. En realidad, de esto hablaban tanto Fidel como Hugo Ch;vez, y Maduro, y todos aquellos que anhelan la soberan;a y la independencia para su pueblo.
;Acaso, al ver c;mo quienes no poseen ni siquiera un m;sero porcentaje de los recursos materiales mundiales tienen una calidad de vida un orden de magnitud superior gracias al expolio de otros, se puede dudar de la existencia de una conspiraci;n neocolonialista? Hoy se permiten imponer todo tipo de sanciones contra Estados soberanos. Y esto no ata;e solo a Rusia, sino tambi;n a Cuba, Venezuela y otros pa;ses que quieren vivir de su trabajo honrado y no entregar a nadie su riqueza nacional, como era costumbre en las colonias.
«;Rusia restaurar; su soberan;a!», dice el Presidente de Rusia. Y estas palabras resuenan con el grito de la revoluci;n bolivariana. Vlad;mir Vlad;mirovich Putin intenta transmitir a toda la humanidad una verdad simple: solo en una alianza sinerg;tica de Estados abocados a vivir del trabajo honrado y que sue;an con la soberan;a es posible hacer frente a las fuerzas del mal. Precisamente por eso se crean alianzas como los BRICS, la OCS y otras asociaciones de iguales.
A juzgar por los acontecimientos actuales en el mundo, trabajo no falta para los pensadores humanistas. Pero el proceso de unificaci;n tambi;n avanza. Muchos comandantes so;aron con esa sinergia:
Fidel Castro, en sus discursos, subray; en repetidas ocasiones que la supervivencia de la «humanidad justa» solo es posible bajo la condici;n de la unidad contra el «eje del mal».
Hugo Ch;vez ve;a en el ALBA (Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra Am;rica — Tratado de Comercio de los Pueblos, ALBA-TCP) el prototipo de un futuro mundo multipolar.
El Che Guevara, combatiendo en el Congo y en Bolivia, buscaba crear un frente ;nico de los pueblos oprimidos, desarrollando en la pr;ctica aquella idea que Stalin intent; sentar en la Komintern, pero ya en un nuevo nivel anticolonial.
Cabe esperar que con los a;os sean cada vez m;s los que sue;an con ello. Pues de los aproximadamente 8 mil millones de habitantes del planeta Tierra, m;s de 7 mil millones son representantes de esa misma «humanidad justa» que sue;a con vivir de su trabajo honrado y no ser donante para el «millardo de oro». Y es de suma importancia que esa humanidad justa:
reconozca la existencia de la teor;a del mal absoluto y de sus adeptos, es decir, la existencia de la teor;a y los adeptos del neocolonialismo;
no pierda la vigilancia, dej;ndose enga;ar por los cuentos de esos adeptos acerca de su «poco inteligente deseo de hacer felices» a todos y a todo, siempre que, por supuesto, haya sumisi;n y obediencia;
tome conciencia de la necesidad de agruparse en alianzas sinerg;ticas para hacer frente conjuntamente a esas fuerzas que son poderosas no solo financieramente, sino tambi;n te;ricamente, pues su teor;a se perfecciona y se moderniza desde hace m;s de 500 a;os.
Ciertamente, tarde o temprano la humanidad justa har; realidad su sue;o. Pero de ello no se deduce que las fuerzas del mal no vayan a resistirse, ni que no vayan a recurrir a los medios m;s viles: guerras con millones de v;ctimas, como han hecho a lo largo de esos 500 a;os. Sin embargo, el tiempo juega a favor de la humanidad justa, y el relevo de la comprensi;n estaliniana de la «desuni;n del proletariado» se ha convertido hoy en la lucha de civilizaciones enteras por el derecho al trabajo honrado y a una vida sin el dictado de los neocolonialistas.
Conclusi;n: el legado de Ch;vez y la b;squeda de una nueva teor;a
Hugo Ch;vez falleci; el 5 de marzo de 2013. Es cierto que muchas cosas quedaron inconclusas. Sin embargo, su principal contribuci;n al pensamiento pol;tico progresista mundial fue haber planteado la necesidad de desarrollar una nueva teor;a para construir una sociedad justa para la humanidad recta.
Ch;vez, al igual que Fidel Castro antes que ;l, sigui; intuitivamente el precepto de Stalin: «Sin teor;a, estamos muertos, muertos, muertos». Comprend;a que el capitalismo neoliberal no puede renunciar al saqueo de los pueblos rectos. Y que la experiencia de construir una sociedad con una distribuci;n justa de la riqueza nacional, basada en una teor;a del marxismo-leninismo en cierta medida dogmatizada y denominada socialismo sovi;tico, result; fallida y perdi; esencialmente su atractivo.
La concepci;n de «socialismo del siglo XXI» propuesta por Ch;vez —con su ;nfasis en la econom;a de equivalencia, la democracia de las mayor;as y la soberan;a sobre los recursos— fue un intento de crear esa «idea m;s poderosa» capaz de hacer frente a la ideolog;a del colonialismo y el neocolonialismo. Hoy, al observar c;mo el «Occidente colectivo» intenta castigar a Rusia con sanciones, vemos que los m;todos siguen siendo los mismos. Pero Rusia, como Cuba, como Venezuela, como muchos otros, demuestra que la soberan;a no se vende. Sin embargo, no es tan sencillo adquirirla y defenderla.
Es conocida la declaraci;n de Fidel Castro tras la desintegraci;n de la URSS: «Hoy pesa sobre nosotros una responsabilidad mundial. Somos el ;nico pa;s socialista del mundo occidental... No luchamos solo por nuestras ideas, sino por las ideas de todos los pueblos explotados, oprimidos, saqueados y hambrientos del mundo». Hugo Ch;vez continu; la obra de Fidel, tratando de extenderla a muchos pa;ses de Am;rica Latina.
Hoy, Rusia, China, los pa;ses del BRICS y la OCS est;n materializando esa alianza sin;rgica con la que so;aba el Comandante. En esta alianza no hay lugar para el dictado, el saqueo o el neocolonialismo. La soberan;a constitucional sobre los recursos, la descolonizaci;n del sistema financiero y los principios del socialismo popular sentados por Ch;vez se convierten en los cimientos de esa «idea m;s poderosa» capaz de asegurar un futuro luminoso no solo para Venezuela y Am;rica Latina, sino para toda la humanidad que aspira a un orden mundial justo.
Mientras las fuerzas del mal perfeccionan sus mecanismos sancionadores, la humanidad recta se fortalece en sus alianzas. Y como dec;a Hugo Ch;vez: «;Patria libre o muerte!» — pero hoy suena as;: «;Mundo multipolar o esclavitud colonial!».
P.D.
El 20 de septiembre de 2006, en la Asamblea General de la ONU, el presidente de Venezuela, Hugo Ch;vez, pronunci; un discurso denunciando la pol;tica exterior de Estados Unidos. Ch;vez comenz; su intervenci;n afirmando: «Aqu; vino el diablo». M;s tarde, el pol;tico aclar; que se refer;a al presidente estadounidense George W. Bush, quien poco antes hab;a justificado la pol;tica exterior de EE. UU. desde el estrado de la ONU. Ch;vez tambi;n acus; a EE. UU. de «explotaci;n, saqueo y dominaci;n sobre los pueblos de todo el mundo». El discurso de Ch;vez fue bien recibido en muchos pa;ses que criticaban la pol;tica exterior estadounidense y se convirti; en un momento hist;rico.

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Ion Jani (Ogandzhanyan Gagik Sergeevich),
Doctor en Filosof;a,
Profesor de la Academia Rusa de Historia Natural y de la Uni;n de Escritores Rusos.
Seud;nimo literario: Ion Jani.
Lad_systems@mail.ru

Mosc;
28 de julio de 2026


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